Dinero y Sexo, estímulos opuestos en el cerebro

Un estudio realizado en Francia arrojó que el placer erótico motiva una zona cerebral primitiva, mientras que el amor al dinero otra de reciente evolución.

La satisfacción que brinda el sexo y la que llega por el dinero no van de la mano. A algunos podría no llamarles la atención, pero a nivel científico esto se dio a conocer hace apenas unos días. Resulta que el placer erótico y el amor al dinero estimulan zonas diferentes del cerebro: las imágenes eróticas activan una zona más antigua en la escala de la evolución y el interés por las riquezas estimula un sector que apareció más recientemente. Así lo estableció un estudio de investigadores franceses publicado esta semana en The Journal of Neuroscience, una revista de la sociedad estadounidense de neurociencias.

Estos resultados, que demuestran "por primera vez" una disociación entre dos tipos de recompensas a nivel cerebral, podrían permitir comprender mejor otros comportamientos, como por ejemplo la adicción a los juegos de apuestas.

Recompensas.

De hecho, así fue como comenzó el estudio. El experimento utilizado para arribar a esta conclusión incluyó juegos de dinero y erotismo. Para empezar, un equipo de investigadores, dirigido por Jean-Claude Dreher, del Centro de Neurociencias Cognitivas de Lyon, en el centro de Francia, propuso a 18 voluntarios -todos hombres, de un promedio de 23 años- que aceptasen participar en una dinámica que les permitiría ganar dinero o ver imágenes eróticas.

Así fue como a todos se les proyectaron diferentes estímulos: unas veces, se trataba de una caja fuerte; otras, se les motraban imágenes eróticas. Esto se realizó "cerca de 200 veces seguidas" durante 45 minutos, según explicó Guillaume Sescousse, uno de los científicos que participaron en este estudio.

Mientras se llevaba adelante la dinámica, la actividad cerebral de estos 18 varones, que además actuaron como conejillos de Indias, era grabada por un scanner de imágenes por resonancia magnética funcional, con el objetivo de registrar cómo reaccionaba el cerebro con cada estímulo. De esta manera, los investigadores constataron que zonas diferentes del córtex orbitofrontal (una región situada en la parte delantera del cerebro) eran activadas según la recompensa que se estuviera brindando.

¿En qué diferían? Pues bien, las imágenes eróticas activaban la parte posterior de esa zona, que es más antigua en la escala de la evolución. Por el contrario, las ganancias de dinero activaban la parte anterior del mismo córtex, surgida más recientemente en el ser humano.

Frente a una distinción tan clara, los investigadores fueron capaces de concluir que "cuanto más abstractas y complejas son las recompensas -como sucede en relación con el dinero- más solicitadas son las regiones anteriores del córtex orbitofrontal". El placer proveniente de la sexualidad, tan viejo como el hombre y por ende más "primitivo", pone en funcionamiento una zona del cerebro que es, justamente, más antigua.

Asimismo, los científicos franceses observaron que regiones del cerebro parcialmente comunes -o sea, ni las más primitivas ni las más "modernas"- eran estimuladas cuando el "conejillo de Indias" descubría el valor de las recompensas, ya se tratase de dinero o de erotismo, con un placer variable y calificado en una escala del 1 al 10.

Por otro lado, en la dinámica propuesta las recompensas en forma de dinero no eran únicamente virtuales, pues los voluntarios fueron remunerados "proporcionalmente a lo que ganaron" durante el juego, precisó Sescousse.

El nuevo conocimiento podría tener una aplicación importante a la hora de tratar enfermedades que se relacionan con el dinero, como la ludopatía. Que recompensas diferentes activan zonas diferentes del cerebro podría "explicar la especificidad de determinadas adicciones por un mal funcionamiento de tal o cual zona del cerebro", explicó Sescousse. También podrían indicar las redes de neuronas implicadas en la motivación y el aprendizaje, estimulados por las recompensas.

En base a AFP.