Extraido de Lavozdegalicia.es

OPERACIÓN POLICIAL
La Guardia Civil advierte que el «consumo abusivo» de Internet en los jóvenes puede llevar a la pedofilia
:: 20/03/2005
El jefe del Departamento de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil, Juan Salom, advierte de que el «consumo abusivo» de Internet entre los jóvenes les puede llevar a buscar «nuevas experiencias en la pedofilia o la pederastia».
La operación contra la red pedófila se salda con siete detenidos en prisión

(AGENCIAS | MADRID)
En una entrevista con la agencia EFE, el experto de la Guardia Civil en delitos informáticos describe el perfil de los pederastas en la red, «cada vez más jóvenes», aboga por aumentar las penas de los delitos relacionados con la pornografía infantil en internet, ya que la «inmensa mayoría» de los pedófilos quedan en libertad, y se refiere a las últimas operaciones policiales en este sentido.

Los pederastas que navegan en internet, dice Salom, son «cada vez más jóvenes» y son también «consumidores abusivos de pornografía de adultos, que han llegado a un hastío de esto y que buscan nuevas experiencias en nuevas vías».

Esto se debe en buena medida «al ritmo que nos impone la sociedad», señala el comandante, que explica que «los padres están trabajando y el niño solo en casa y le dan todo lo que pide, la consola, el ordenador... con lo que rápidamente está accediendo a internet sin ningún tipo de control, y hay una curiosidad en el menor a la hora de descubrir la sexualidad, de buscar y mirar, porque en internet hay de todo».

El sexo, motor de Internet

El sexo, según Salóm, «es uno de los motores de internet» y los portales con ese contenido «poco a poco te van a induciendo a la pornografía infantil», con lo que los menores que navegan sin el control de los padres «pueden verse inclinados a ello».

¿Cómo se puede proteger a los niños?: «lo fácil es decir que hay programas filtros, pero con lo que se les puede proteger es con la educación en casa, que comienza antes de conectarse a internet; con una educación adecuada para que cuando pueda encontrar eso salga él por su propia decisión».

Pero el jefe del grupo de Delitos Telemáticos -unidad creada en 1996 que integran agentes especializados en esta materia y que colaboran con Interpol, Europol y las fuerzas de seguridad iberoamericanas- no es alarmista, porque está convencido de las «muchísimas bondades» de internet, en la que hay pornografía infantil, aunque «ni mucho menos está plagado» de ella.

Salom cree que las detenciones de personas por estar implicadas presuntamente en la distribución de contenidos pederastas por internet «logran un efecto disuasorio, no sólo en el autor de los hechos, sino en el círculo en el que se mueve, el de la pedofilia».

A la calle

Sin embargo, la «inmensa mayoría» de los detenidos por delitos relacionados con la pornografía infantil -castigados con entre dos y cuatro años de cárcel en la legislación española- «van a la calle; con cargos, pero van a la calle», ya que «normalmente es su primera condena» o no cuentan con antecedentes.

Un ejemplo claro de ello, según el comandante, es la última operación denominada «Cerbero», que se ha saldado con cerca de una veintena de detenidos en diferentes provincias españolas.

Esta operación se inició a partir de la denuncia de un ciudadano, de Caldas de Reis como la inmensa mayoría de estas actuaciones, según explica el comandante.

Cuando tienen conocimiento de esas denuncias, los agentes verifican si existe una irregularidad, aunque en el camino se encuentran con «muchos obstáculos», como la complejidad técnica o la escasez de normativa, «que no obliga a los prestadores de servicio y proveedores de acceso a conservar datos de tráfico, con lo que a veces se posibilita el delito impune».

Paraísos

¿Quedan paraísos para los pederastas de la red? «Sí, los hay para los pederastas y para los delincuentes informáticos en general: todas las comunicaciones en internet dejan un rastro que se obtiene a través de los prestadores de servicios y los proveedores de acceso, y si éstos no conservan los datos, no hay nada que hacer».

No obstante, la tarea más ardua a la que deben enfrentarse los investigadores es la identificación de la «víctima real» de los pederastas de internet, de los niños que hay detrás de cada fotografía.

«Es la tarea más ingrata», dice, «porque se encuentran muy pocos menores víctimas».

Muchas de esas fotos tienen su origen en el extranjero, con lo que las dificultades para llegar a esas víctimas «es muy grande, pese a la colaboración internacional y pese a que hay bases de datos donde se estudian las fotografías de víctimas y se intenta ubicarlas físicamente».

Salom se lamenta de que en este aspecto el éxito es muy reducido -«es tan pequeño que a veces te desmoraliza»- pero, concluye, «muy gratificante cuando lo encuentras».