Tanto CiU como el PSC han valorado en los últimos meses que Spanair era una compañía estratégica para desarrollar el Aeropuerto de Barcelona y convertirlo en un ‘hub’ entre Europa, Asia y Latinoamérica, a pesar de que en los últimos tres años la aerolínea ha acumulado unas pérdidas de más de 520 millones de euros.

El consejo de administración de la areolínea Spanair ha decidido cesar todas sus operaciones. Después de que -ya en situación económica agónica- fracasaran las negociaciones para que entrara capital qatarí (hasta un 49% del total de la empresa) y la Generalidad de Cataluña y el Ayuntamiento de Barcelona decidieran dejar de insuflar dinero público, la operadora ha decidido poner punto final.

La solicitud de suspensión de operaciones se ha comunicado a Aviación Civil este viernes, tras la reunión del consejo de administración de Spanair que se ha celebrado en Barcelona. En Spanair trabajaban más de 2.000 personas, tenía una flota de 33 aviones y gestionaba alrededor del 17% del tráfico del Aeropuerto de Barcelona.

Actualmente, el accionariado de Spanair está compuesto por Iniciativas Empresariales Aeronáuticas (IEASA) -cuyo principal accionista es la Generalidad-, con una participación del 85,6%; un 10,9% de la escandinava SAS y un 3,5% de los propios trabajadores. La empresa necesitaba 150 millones de euros extra, al margen de los 100 millones de euros que ya ha recibido de las administraciones autonómica y local, la última vez el pasado mes de noviembre con una ayuda de 25 millones.

Una empresa fallida

Tanto CiU como el PSC han valorado en los últimos meses que Spanair era una compañía estratégica para desarrollar el Aeropuerto de Barcelona y convertirlo en un hub entre Europa, Asia y Latinoamérica, a pesar de que en los últimos tres años la aerolínea ha acumulado unas pérdidas de más de 520 millones de euros.

Las ayudas públicas recibidas por Spanair en los últimos años han generado fuertes críticas por parte de su competencia, especialmente de Vueling y de la Asociación Europea de Aerolíneas de Bajo Coste (ELFAA), lo que supuso la apertura de una investigación por parte de la Comisión Europea.

En cambio, su presidente, Ferran Soriano, ha defendido siempre que no se ha tratado de subvenciones, sino que han sido “inversiones” al “servicio de los catalanes”. Mientras tanto, su facturación no ha dejado de descender en los últimos años (1.098,87 millones en 2008; 673,49 millones en 2009; y 607,90 millones en 2010), lo que conllevó a una reducción de la flota de 44 a 33 aviones y al despido de 254 empleados en 2011.

En un comunicado de prensa, la Generalidad ha indicado que, después de impulsar de manera ‘activa y sistemática’ la búsqueda de un ‘socio industrial’ para garantizar la viabilidad de Spanair y mejorar el Aeropuerto de Barcelona, en un contexto de crisis económica como la actual ha de ser ‘extraordinariamente cuidadoso con sus prioridades de gasto’. La Administración autonómica ha justificado que no aporte más capital público a la aerolínea en el marco de ‘la libre competencia’ y así se lo ha hecho llegar a su consejo de administración.